martes, 16 de agosto de 2011

Cambio de Sala y de Horarios!!!

Hola!! les contamos que volvieron, tras una excelente temporada en el Konex, los dos unipersonales de Eduardo Rovner: Te voy a matar, mamá y Sócrates, el encantador de almas. Ahora en el Teatro La Comedia!!!

No te lo pierdas!!!

Funciones:

Sócrates, el encantador de almas: Domingo 18:00 hs


Te voy a matar, mamá: Domingo 20:00 hs.

Teatro La Comedia: Rodriguez Peña 1069

Informes: 4815-5665 / 4812-4228

Los esperamos!!
Saludos!!


lunes, 18 de julio de 2011

NOTA EN PERFIL

Por Ana Seoane 

"Seré la malísima de la televisión"

En la Fundación Konex hace Te voy a matar, mamá. Además, prepara su nuevo personaje en la nueva tira de Telefe, Cuando me sonríes, para el que se tiñó de pelirrojo y se dejó el flequillo.

Cuando llega a la entrevista cuesta reconocer a Mercedes Funes, ahora pelirroja y con flequillo. “Este cambio de look es por el nuevo personaje –explica– que encarnaré en la próxima tira de Telefe, Cuando me sonríes, junto a Facundo Arana y Julieta Díaz, aún sin fecha de aire.” Mucho más no podrá contar mientras se maquilla en el camarín de la Fundación Konex, un rato antes de interpretar Te voy a matar, mamá, escrito y dirigido por Eduardo Rovner. “A mis 13 años, en teatro hice Gipsy, junto a Mabel Manzotti, luego hice varias temporadas con La flaca escopeta y también giras con Flores de acero.”
—¿Cómo fue trabajar con Rovner, autor y también director?
—Le tuve miedo al comienzo, pero él convocó a Fabi Maneiro, con quien también trabajé. La puesta en escena fue compartida, casi por los tres, ya que hay muchos movimientos que salieron de mí. Aporté varias grabaciones porque mis padres habían guardado mis voces desde bebé y Rovner reescribió una escena, basándose en ese material.
—¿Es tu primer unipersonal?

—Sí, es un texto absolutamente catártico. Cuando lo leí vi difícil encontrarle matices, pero al transitarlo descubrí lo que quería decir, más allá de lo literal del título. Habla de los deseos individuales de matar ciertos aspectos de uno que son nocivos. La necesidad de dejar de ser hija, para transformarse en persona. Crecer es un camino de mucho dolor y en este personaje se ven reflejadas muchas personalidades. La obra la escribió un hombre que imaginó a una mujer, por lo cual tiene una gran universalidad. Nosotras, a diferencia del universo masculino, sentimos la necesidad, en algún momento de nuestras vidas, de proyectar, con la búsqueda de un “para qué”, sea un hijo o una profesión.
—¿Cuál es tu “para qué”?

—Ahora, con mis 32 años, lo tengo claro. Me pregunté si era feliz actuando, creí que lo hacía por inercia, por oficio y porque me daba de comer. Pero descubrí que ésta sí es mi verdadera vocación y me da plenitud. El otro “para qué” fue mirarme y confesarme que en algún momento quiero ser la madre de alguien. Todas estas dudas se las volqué al personaje, la gran diferencia es que yo tengo las herramientas y me tengo fe, mientras que mi protagonista no.
—¿Tus maestros?

—Por un lado, con quienes estudié: Raúl Serrano, “el Indio” Romero y Julio Chávez. Por otro lado, los compañeros con quienes compartí escenario y me enseñaron: Nora Cárpena (en Flores de acero), Nacha Guevara (El graduado) o Arturo Bonín (Illia).
—En la nueva tira, ¿harás de la contrafigura de Julieta Díaz?

—Seré la pelirroja malísima de la comedia (se ríe). Debo tener cara de mala, ¡pero juro que soy buena! Estos personajes tienen muchos matices, arman los conflictos y a mí me divierte mucho hacerlos.
—¿Te preocupa la competencia con El Trece?

—La televisión es un negocio que nunca entenderé. Pero me hace feliz que haya tantas ficciones, creo que se retroalimentan. Ojalá que haya, así se crea el hábito de verlas. Ahora se sumó Canal 7, sólo falta el 9. Sería ideal que los cuatro canales de aire dieran estas opciones, para los actores y para el telespectador. Las ficciones no emiten opiniones, sólo son entretenimiento. El arte no es déspota, siempre abre caminos y no te exige nada.
—¿“Cuando me sonríes” tendrá un contenido social como tuvo “Vidas robadas”?

—No puedo adelantar nada, pero ésta es una comedia. Creo que lo que se busca es hacer reír sin caer en bajezas, ni ofender, sino con el “estilo Yankelevich”, como Grande pa o Mi cuñado. Se busca una pantalla menos agresiva, dejar el bastardeo y entregar una sonrisa; más en un año tan político como éste, con elecciones mediante.

El recuerdo de Romina
—¿Qué recuerdo te dejó Romina Yan?
—Tuve la suerte de ser su compañera de camarín en Casi ángeles; ella quiso compartirlo, demostrando una vez más su generosidad. Estos gestos los tuvo siempre. (Se quiebra, lagrimea.) Quiero ser honesta: fue una persona muy buena y generosa conmigo, sin hacer demagogia. En un mal momento de mi vida (cuando se separó de Nicolás Vázquez, a quien no nombró en ningún momento), me arrastraba a tomar un café y un día llegó con un sombrero de regalo. Son actitudes de una mujer espléndida. Por eso dolió tanto su partida. La vida sabrá por qué se la llevó.
—¿Te psicoanalizás?

—Sí, pero me gusta más decir que hago análisis. La vida es una sola y vi bastantes muertes a mi alrededor. Hoy creo que hay que devorarse la vida, no perderse nada. Para eso debo estar atenta a mí y ese espacio me lo da.
—¿Llegaste al análisis por tu separación?

—No, hace nueve años que me hago preguntas. Me costaba mucho escucharme y saber qué quería. Ahí pude mirarme el espejo del alma, y me ayuda día a día a verme como soy. 
—¿Hoy estás en pareja?

—Sí. Apareció en mi vida Fernando, que trabaja en la Bolsa de Comercio. Es una de las mejores personas que conocí. Muy buen tipo. Convivimos con mi perra (Simba) y un gato (Momo) que encontramos en la calle, en tiempo de carnaval.

 Link: http://www.perfil.com/ediciones/2011/6/edicion_582/contenidos/noticia_0016.html

NOTA EN ASALALLENAONLINE.COM.AR

Por Carolina Amoroso
Una mujer-niña planea matar a su madre. En la preparación del ritual que dará muerte a su progenitora, la eterna hija desentraña todos los traumas acuñados a lo largo de una relación que, apelando a un eufemismo, resulta algo más que conflictiva.
Te voy a matar, mamá de Eduardo Rovner se sostiene sobre esta línea argumental. Pero, desde esa peligrosa motivación, se desprenden aristas aún más interesantes: el amor (en la expresión más tierna, y en la más perversa), la imposibilidad de elaborar la muerte, la frustración, la soledad, la patética e infructuosa búsqueda por dar sentido a la existencia, la negación al crecimiento, y los miedos (todos).
La obra de Rovner nos invita a reflexionar sobre la escena primaria del amor. Y por ende, sobre el poder que adquiere a lo hora de formar (o deformar), nuestra identidad. Se trata de un unipersonal donde, inteligentemente, el único personaje en escena es el de la hija. Sin embargo, a través de esa subjetividad, se  presentes los demás protagonistas de la historia. El sujeto detonante de la acción (la madre),  adquiere una presencia inquietante, construída, paradójicamente, a partir de su aplastante ausencia. Se reconstruyen así, todas las grietas de la inquietante trama familiar.
El trabajo de la actriz Mercedes Funes es un conmovedor despliegue de oficio actoral. Logra traer a escena un sinfín de imágenes y personajes (o fantasmas), con un compromiso emocional que revela un gran sentido de verdad. Entiende el imaginario del personaje y lo abraza exponiendo toda su humanidad.
La puesta es austera, con objetos y escenografía muy bien dispuestos en el espacio. Las transiciones logradas a partir de cambios e iluminación delinean imágenes poéticas y sugerentes. Las grabaciones utilizadas para llevarnos a las memorias de la infancia del personaje también resultan acertadas y hasta necesarias.
Desde la dirección hay, quizás, un cierto abuso de la intensidad dramática. La pieza aparece teñida, por momentos, de un recurrente tono lacrimoso que desvaloriza los matices emocionales de la protagonista, restándoles impacto. El mundo de los extraños rituales de espiritualidad chabacana en el que se apoya la protagonista para dar sentido a parte de su accionar, pueden servir de buena excusa para explotar momentos de absurda comicidad. Si bien aparece un intento de hacerlo, es sólo un tímido esbozo.
Lo más logrado, desde la dirección, es el impactante final, que es verdaderamente inesperado y nos deja, como a la protagonista, suspendidos en la desolación.

Puntaje: 3/5

martes, 7 de junio de 2011

NOTA EN ASALALLENAONLINE.COM.AR

Por Federico Glatsman 

El Otro y su Sombra

¿Qué sucede cuando los pensamientos paranoicos se hacen presentes en las personas y que sucede cuando llegan a su límite? El delirio, la desesperación y el pánico se adueñan de nuestros cuerpos y mentes, nuestros actos quedan expuestos y la debilidad y sensibilidad nos sorprende peligrosamente.
Este es el caso de Pico, un viajante aparentemente “normal” que pernocta en una habitación de pueblo y repentinamente se encuentra con su personaje antagónico. Pico intenta comunicarse pero no encuentra respuesta alguna; indaga, conjetura, saca conclusiones pero sin éxito. El contenido de la valija del extraño y un exterior enigmático lo exaspera; solo el deseo de dormir y sobre todo de acallarlo seria una solución divina para un placer divino: DESCANSAR .
La invasión de Pico es cada vez mas insoportable, la atmosfera se intensifica y un desenlace imprevisto se presiente.
Esta lógica se repite durante toda la obra y  por momentos se transforma en una sintonía con pocos matices. Se desarrolla en un solo acto de aproximadamente una hora y la puesta en escena se presenta con un carácter realista que ubica al espectador en tiempo y espacio y que con algunas menciones hacia Pablo Milanes y su música dan cuenta de la contemporaneidad de la misma.
En conclusión una propuesta jugada que, dada la dificultades intrínsecas de la obra propone una mirada critica en el análisis a la hora de observar los recursos teatrales utilizados; y que teniendo en cuenta el carácter minimalista de la misma, el desafío actoral queda doblemente jaqueado.

lunes, 6 de junio de 2011

NOTA EN EL CALEIDOSCOPIO DE LUCY

Mercedes Funes: Una mala de buen corazón

La tele la puso en el candelero con Luz, la jefa de ministros malísima de “Casi Ángeles” pero ahora, con “Te voy a matar, mamá”, de Eduardo Rovner, da rienda suelta a su versatilidad como actriz. Agradable y sincera, Mercedes Funes cuenta como fue la génesis de la obra y también de su vuelta a la televisión.
- Cómo surge la posibilidad de hacer “Te voy a matar, mamá”?
-Me llamó Eduardo Rovner, el director, para hacer “Te voy a matar, mamá”. Ya nos conocíamos de cuando habíamos hecho “Illia”, con Arturo Bonin y pegamos muy buena onda. Me llamó un día para hacer este unipersonal y lo primero que le dije fue “No”. Estaba aterrada. Me pareció demasiado. El texto tiene un contenido muy grande y al leerlo parece más porque no tenés forma de procesarlo o de ver a alguien transitándolo. Me hice la tonta pero volvió a insistir –lo cual le agradezco- y ahí si, me animé. Empezamos a ensayar, muy de a poquito, con los miedos típicos, para superar que era mi primer unipersonal y más con estas características, donde no hay algo liviano ni anecdótico. Asi empezamos a ensayar. De a poquito, con los miedos típicos, para superar que era mi primer unipersonal. Era la primera vez que hago algo sola y más con estas características, donde no hay algo liviano ni anecdótico. Te tenés que zambullir de cabeza con las emociones, el cuerpo, la mente. No juzgar al texto ni al personaje, no tener dudas ni miedo.

¿Y meterte en el personaje en si?
- Fue un trabajo que hicimos de a poco. Charlamos mucho con Eduardo al respecto. Los primeros ensayos fueron en el living de su casa y era charlar sobre que nos parecía esta mujer y qué conclusiones sacábamos al respecto. Porqué decía lo que decía y de a poco le fuimos armando el mundo. Los porqués no están en el texto. Solo una mujer que dice. Para sostener un texto de semejante envergadura, con un nivel de angustia y de catarsis tan grande, tenés que tener un porqué muy fuerte detrás. Ella está al borde del abismo y existe la posibilidad que se lance.

- ¿Cuanto duró el proceso que me estás describiendo?
- Dos meses. Poco si se quiere pero muy intensos. No hacía otra cosa que leer la obra y charlar con Eduardo. Me aferré en lo personal a tratar de armarle este mundito y por ahí, hacía improvisaciones en mi casa donde yo hacía de la madre para tratar de entender como era la madre y como la veía. También hice de padre, para ver como era. Actué de la madre y del padre, que en el escenario no se ve pero lo hice para conocerla o de ella, en otros momentos de su vida. Creo que un actor no puede hacer algo del todo correcto sino conoce lo que hace. Vos tenés que conocer  asi como uno se conoce….por más que no del todo, conoces tus razones cuando andas por la vida. Tenés que comprender y abrazar a tu personaje por más que diga cosas que te parezcan ridículas o con las que no estes de acuerdo. Para eso, te tenés que poner en el cuerpo no solo en la hora de texto sino que además, fuesen fotos de retrospectiva que tenés que vivirlas. Tenés que saber como toma café, como duerme, que cosas le gustan, con que se asusta. Ese fue un trabajo muy interesante y también muy divertido.

- Tengo una laguna grande como el océano Atlántico pero ¿tiene nombre el personaje?
- Si y lo digo una sola vez.

- Y la madre?
- No tiene nombre. Ella se llama Florencia, Flor y lo dice una sola vez. Tiene un sentido ya que no está en contacto con su identidad, con ella misma. Ella es “la hija”. No es Florencia y está desde un lugar de hija. La madre no es…ponele que se llame Norma, no puede verla de esa manera, como Norma sino como “la madre”. Esto habla un poco de cuando los hijos, exclusivamente, nos ponemos en lugar de “hijos” y los padres, en el rol de “padres” y no somos capaces de darnos cuenta que hay una persona. Eso es crecer y dejar de ser hijo. Colocar al padre en un lugar más real. Cuando sos chico, necesitás tenerlo arriba como si fuera un ídolo, en la adolescencia lo necesitás como tu peor enemigo. En definitiva, es como el ojo de Sauro, en El Señor de los Anillos, es una mirada especial. No es cualquier mirada, es la mirada del padre. Cuando crecés, me parece que, entre tantas cosas, te exorcizas de esa mirada y empezás a mirarte a través de tus propios ojos. Están quienes pueden, quienes no, los que lo hacen solos, los que lo hacen a través de terapia y está un personaje como Flor. Es un personaje que está en una obra, con un texto totalmente extremo, y lo que está manifestando, al decir “Te voy a matar, mamá” es que necesita matar a esa imagen maternal para verse ella misma como una mujer. Lo que realmente le duele es que no puede.

- Cuando Florencia dice “vos me pusiste en este lugar”, es una situación que para cualquier chico/a de veintipico y treinta y pico es genial. Le compran un depto para que se vaya a vivir sola! Ella se ubica en una especie de exilio forzado!
- Si. Más sabiendo las verdaderas razones del porque pero tiene que ver en un punto, que también está en la obra del padre que quiere que el hijo camine y realmente el hijo se independice y del padre que “basta ya” de estar sosteniéndolo y le compra un depto para que se vaya directamente. La finalidad es la misma y la intención es diferente. Hay muchos vinculos que el padre sostiene y después es “ya no te banco” que es diferente al “quiero que vueles porque te lo mereces”. También están los que “no quiero que vueles porque te necesito para yo tener un sentido”. Claro porque acá estamos hablando desde la hija de cómo le conviene seguir siendo hija para no hacerse cargo de su propia feminidad y adultez pero también están los padres, que necesitan seguir siendo padres para no hacerse cargo de su adultez. Como necesitamos tener roles con otro que también nos complementa y nos de un sentido. Yo trabajo de padre, de hijo, de hermano y me olvido de mi. Muchos hacemos eso y terminan los vínculos, en casos extremos, muy enfermizos que no te permiten tener la libertad de desarrollarte libremente como persona. Estas cosas están en el texto. Sin ser tan explicito pero están. La obra es absolutamente simbólica y cada mueble tiene su significado. Cada texto que digo, por más ridiculo que sea, tiene un trasfondo muy profundo. Lo que más me gusta del trabajo que hicimos con Eduardo es que no hay una sola palabra puesta para adornarlo. Esto es absolutamente hermoso porque, como actriz, a pesar de ser un texto complejo, es fácil porque es como pisar sobre tierra firme. Se porque digo lo que digo y siento cada momento de la obra. Es imposible perderme, distraerme o desconectarme porque se perfectamente que le pasa a esta mujer. 
 
Impasse 1: Son las 19 hs de una noche fresca. Un cortado viene muy bien para matizar la charla con Mercedes, que llega al bar, muy puntual. Charlamos de la obra y lo rico que fue la composición de un personaje por demás enigmático. Mercedes habla con naturalidad. Es sincera y dice lo que piensa. No escapa a ningún tema para charlar. Medita antes de decir algo y se ríe con frescura con las respuestas que van surgiendo.

- Tuviste una popularidad importante que te dio la televisión. Cómo fue salir de la televisión para meterte en la obra?
- Es diferente pero no tanto. Hice teatro bastante pero lo que más se recuerda es la televisión. Aunque no lo creas, me siento más expuesta en el teatro que en la tele porque tengo que realmente exponer mi alma, mis herramientas de actriz (las que gusten y las que no, mis virtudes y mis defectos). Me expongo entera con el vértigo que al espectador le guste o no y soportar eso. En televisión, no le veo la cara del que recibe lo que hago y segundo, si bien también expongo mi alma ya que trabajo desde un lugar absolutamente verdadero, el vértigo es menor. Primero porque, en esta obra, estoy sola y a la única a la que van a mirar, es a mi. Cuando estás en un elenco, sos parte de un equipo. Me gusta y me siento más cómoda trabajando en equipo. De hecho, es lo que más me está costando aprender. Igual lo hago bien, no lo padezco sino que lo disfruto pero la primera vez que hice la obra, en un momento determinado, cuando levanto el arma, mientras decía el texto pensé “Estas sola!”. Y dije “Que miedo!” y a su vez, tenía que seguir hablando, porque no tenía un compañero al cual hacerle un guiño, que me tenga la pelota y “bancame”. No es un partido de futbol sino un partido de tenis. Es otra la presión. La televisión es más expuesta popularmente y el teatro es más expuesto, intimamente. Creo que el vértigo está más ahí.

- Estas preparando algo de tele?
- Si, voy a comenzar a filmar una nueva tira de Telefe.

- Se puede decir algo?
- Lo tengo prohibido! Jajaja. Es la nueva tira de Facundo Arana pero bueno…

- Otra mala, no?
- Si…

- Te gusta igual….
- No se si me gusta pero es para lo que me llaman….jajajajajjajaa. Igual me divierte mucho. Lo bueno es que mis compañeros, y también voy a trabajar con gente con la que ya había trabajado anteriormente y con la que tengo mucho afecto.

- Hace un tiempito en una nota con Eleonora Wexler, (http://elcaleidoscopiodelucy.blogspot.com/2010/08/eleonora-wexler-talento-y-belleza.html)  ella contaba que se divierte mucho haciendo de “mala”. Por qué?
- Las malas, de por si, ya tienen un pensamiento un poco más sofisticado, no? Por lo tanto, más divertido. Te obligan a hacer cosas que en la vida no harías. No vas por la vida tratando de envenenar a alguien o ver como la atropellas con el auto. Usás el sadismo desde un lugar de humor. Te permite jugar más, haciendo humor, clown por más realista que sea la tira. Es más entretenido y se que son los más agradecidos. Yo misma, como espectadora, sigo al héroe y me gusta pero estoy esperando que aparezca el malo, haciendo una diablura, metiendo la cola porque es lo que le da pimienta a la cosa.

- Cómo te llevás vos con los medios?
- Con los medios siempre me llevé bien. Nunca tuve demasiado conflicto. No me considero una persona popular ni “de los medios”. No me meto en esos juegos ni juzgo a quien lo hace. Es una cuestión de personalidad. Soy un poco ermitaña en eso. Creo que cuando uno se muestra claramente y es uno el que pone las pautas, el medio te lo respeta. Nunca sentí en momentos de mayor exposición, si se quiere de mi vida personal, que quisieran pasar más allá de lo que yo habilité. No tuve la desgracia de encontrarme con nadie que pasara ese límite de respeto. Siempre fui una actriz que trabajó siempre, con personajes lindos; una trabajadora más que nunca estuvo “lejos” o con demasiado vértigo para mostrar salvo que quisiera vender espejitos de colores que no es mi caso. No tuve la desgracia de encontrarme con nadie que pasara ese límite de respeto.

- Te preguntaba por el debate que se inició con lo de Juana Viale con respecto a lo que se puede mostrar y que no. Imagino que debe ser muy extraño…
- Si, es muy extraño. Entrás en una situación tan rara como de salir a la calle y tener una guardia fotográfica. Es un poco invasivo pero ¿Qué se hace con eso? Se trata de lidiarla. Lo mejor que podés hacer es quedarte quieto porque todo pasa. Si lo confronto, genero más violencia por eso dejo que todo pase. 
 
 
- Si por la puerta de este bar, entrase la Mercedes Funes que recién empezaba con su carrera, qué le dirías? Algún consejo? Alguna recomendación?
- Hummm, (piensa), le diría “no dejes de creer en vos, nunca, porque lo único que hacés es perder tiempo”. Le diría eso porque es una profesión en la que tenés que estar muy entero para seguir creyendo en vos ya que son más los NO que los SI. Entonces, por cada NO que te afecta, que te hace cuestionar lo que sos, si estás capacitado o no, lo único que hacés es perder tiempo. Creo que si no te dejás afectar por esa mirada ajena que te juzga permanentemente en este trabajo, si estás convencido de lo que hacés, avanzás más rápido. No hacia un resultado sino a tu crecimiento personal. Creo que, en algún momento, no crecí con la intensidad que debía porque no creía en mí. Conozco mis limitaciones y se lo que me falta pero me creo capaz de poder crecer. Aunque vengan y me digan que no. Acepto la mirada pero se que no es la única. El actor debe tener un legítimo amor propio que cuesta mucho en este medio en donde con la mayor liviandad del mundo y los argumentos más estúpidos te cierran la puerta y te dicen que no. Uno lo que tiene para vender es su propia humanidad. Tenés que estar muy en tus cabales para saber que esa no es la única mirada. Eso se adquiere con el crecimiento.

- Y el ego?
- El ego es una palabra que está mal interpretada. Pareciera que tener ego es malo y no es asi. Ego es yo y si no te querés a vos mismo no podés ni siquiera empezar con algo. No podés permitir que los demás te quieran. No digo querer a otros sino que los demás te quieran. Ahora hay otro ego desmedido que es otro y es egoísmo, capricho e inseguridades puestas en función de “porque yo, porque yo”. Creo que hay que tener un buen ego y eso lo digo tanto por un actor, un cocinero o la señora que sale a hacer los mandados. Porque sino ¿como salís a la vida? ¿Pidiendo permiso? No…pero muchas veces salimos pidiendo permiso. Un actor no puede actuar pidiendo permiso. Ni a la obra, ni al personaje ni al público por miedo al escenario. Se tiene que plantar y faltarle el respeto a la obra, al escenario y al público. Se tiene que adueñar y para eso, debe creer en él. Ego. Está mal entendida la palabra “ego”, que no es lo mismo que divismo. Ego es amor y aceptación a uno y en base a eso, construir todo lo demás.

“Te voy a matar, mamá”. Ciudad Cultural Konex. Sarmiento 3131. Sábado, 21 hs; domingo, 19 hs.
 
 Link: http://elcaleidoscopiodelucy.blogspot.com/

jueves, 2 de junio de 2011

EDUARDO ROVNER DE GIRA POR POLONIA Y REPÚBLICA CHECA

El Dramaturgo argentino visitará en junio Praga, Cracovia y Varsovia; ciudades donde elencos locales representan sus obras. Rovner ofrecerá conferencias, participará de la Bienla eGolem y se reunirá con teatristas de la región y firmará ejemplares en polaco de La Mosca Blanca.

En Buenos Aires continúan en cartel dos unipersonales de su autoría y dirección en la Ciudad Cultural Konex; protagonizados por Mercedes Funes y Luis Campos: Te voy a matar, mamá y Sócrates, el encantador de almas. La pieza Don Arturo Illia con Luis Brandoni. Y,
Además, acaba de estrenarse en El Tadrón El Otro y su sombra, con puesta de Christian Barrientos.

Sobre la Gira
6 de junio
Conferencia “El proceso creador en el arte y en las ciencias”. En la Bienal eGolem de Praga (República Checa); organizada por el Instituto Cervantes de Praga.

11 de junio
Conferencia “La imagen como generadora en la escritura dramática”, en Cracovia (Polonia), organizado por el Instituto Cervantes de Varsovia
Firma de libros: “Teatro Argentino”. Contiene La Mosca Blancade su autoría y La Gracia de Griselda Gambaro; edición en polaco.
Presencia una puesta de La Mosca Blanca por un elenco polaco.

15 de junio
Reunión con teatristas locales en Varsovia (Polonia); preparada por el Instituto Cervantes de Varsovia.
Presencia  una puesta de La Mosca Blanca por un elenco polaco.

18 de junio
Presencia en la Quadriennal de Praga (República Checa), invitado por su Directora Artística.
Reuniones con productores y directores de teatros de diferentes ciudades de la Rep. Checa en los que se están representando diferentes obras de Rovner, por la posibilidad de montar otras.

NOTA EN CULTURAR.COM

LA DIFICULTAD DE COMUNICACIóN

Por: Gabriela García Morales
 
Rovner crea un diálogo entre dos personas en la que uno sólo se expresa con gestos y movimientos pero que es parte de un todo en la relación interpersonal. Esa podría ser una interpretación, pero quizás se puede ver como un diálogo interior.  Lo importante es apreciar la riqueza del texto. Devela un gran conocimiento de la espíritu humano por parte del autor que manifiesta en todas su obras en cartel como " Sócrates, El Encantador de Almas", "Te voy a matar, mamá" y el doctor Illia. Gran variedad de temas pero siempre están poresentes los principios, los valores y los miedos.

El otro y su sombra  es una de las cuatro obras que tiene en cartel el talentoso Eduardo Rovner en el Tadrón. Un texto riquísimo en la exposición de los matices del alma humana. 



En El otro y su sombra, la acción se desarrolla en una habitación de un hotel de pueblo, donde se encuentran Pico y un personaje silencioso que llega portando una valija. El silencio de ese personaje genera en Pico, las sospechas sobre quién es y qué trae en su valija. Pico, a partir de sus suposiciones generadas por la falta de respuestas, reflexiona caóticamente, saca conclusiones extrañas y acrecienta sus temores, los que aumentan, además, por un afuera peligroso. La pieza indaga en los sentimientos persecutorios que generan la incomunicación o la falsa comunicación y que pueden llegar a provocar situaciones extremas y peligrosas desde la suposición de qué quiere decir o hacer "el otro". En última instancia ¿Quién es "el otro" y quién es "la sombra"?
Es para destacar la actuación tanto del verborrágico papel de Marcelo Reinoso como también la expresividad de los gestos de Santiago Fontenla.
CUENTA CHRISTIAN BARRIENTOS SOBRE EL PROCESOElegimos esta obra en particular no sólo por su contemporaneidad, sino que además, la historia hurga en la curiosidad, en el misterio de las pasiones humanas, la incomunicación, en los miedos; y hasta dónde éstos pueden hacernos tomar decisiones desafortunadas.

Tomando en cuenta todos estos parámetros como punto de partida, fue así que iniciamos nuestra búsqueda, nuestro juego, encontrando en el hacer (proceso de ensayos), ritmo, matices, humor y una atmósfera oscura y sombría.
El naturalismo que presenta la obra como punto de partida, lentamente va mutando hacia otras formas, otros estilos. Por ese camino se orientó nuestra búsqueda.
La resolución formal de la puesta, situa a estos personajes en un ambiente intimista y misterioso.


Link: http://www.culturar.com/notas.php?id=3438&PHPSESSID=e5e0879ca515e1dfa711838ced1c5d29